width=300El ser humano está lleno de infinitas contradicciones psicológicas cuyo resultado es fácilmente deducible: dolor, sufrimientos mecánicos e inútiles, enfermedades, vejez y muerte prematuras.

La Gnosis nos invita a comprender que hay algo en nosotros que está más allá de lo meramente físico. Tenemos un cuerpo de carne y hueso, eso es obvio, pero también poseemos una particular psicología, susceptible de modificación. La mayoría de las personas creen que sólo están en relación con el mundo exterior, pero el Gnosticismo Universal enseña que el ser humano está en relación con un mundo interior o espacio psicológico, invisible para los sentidos físicos, pero visible para eso que los orientales llaman el “Tercer Ojo” o CLARIVIDENCIA.

Este mundo interior, es mucho más extenso y contiene más cosas interesantes que el entorno físico, hacia el cual siempre estamos asomados, utilizando para ello las ventanas de los cinco sentidos. Los pensamientos, así como las emociones, los anhelos, las esperanzas, el miedo, los celos, las frustraciones, etc., son interiores, son psicológicos, no visibles para los sentidos ordinarios, comunes y corrientes, pero sin embargo son para nosotros más reales que cualquier objeto físico.

Ciertamente, nosotros vivimos más en nuestro mundo interior que en el exterior. Y sin embargo, le concedemos mayor importancia a lo superficial, a lo que en realidad carece de importancia. Vivimos en un mundo que desconocemos, cada cual condicionado por sus propios intereses subjetivos y egoístas, por sus pasiones, deseos, preocupaciones, etc. Sufriendo mecánicamente sin saber por qué, ni para qué.

Ahora bien, existen más sentidos internos que externos, y diversas escuelas tienen métodos para desarrollarlos, pero todo esto podría conducirnos a la desorientación y al fracaso, si no comenzamos por desarrollar el sentido de la auto-observación psicológica. El desarrollo del sentido de la observación íntima nos conduce gradualmente hacia el conocimiento propio, al permitirnos realizar un inventario psicológico de lo que nos sobra y de lo que nos falta. Al llegar a este estadio del conocimiento de sí mismo, los restantes sentidos internos se habrán desarrollado también extraordinariamente.

Así pues, autodescubriendo lo que internamente somos y eliminando ESO que está dentro de nosotros mismos y que nos amarga la vida, resolveremos el enigma de nuestra propia existencia y desarrollaremos todas nuestras posibilidades latentes. He aquí por qué se nos ha dicho: “Hombre conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los Dioses”

Saber ¿QUIÉNES SOMOS?, ¿DE DÓNDE VENIMOS?, ¿HACIA DÓNDE VAMOS?, ¿CUÁL ES EL MOTIVO DE NUESTRA EXISTENCIA?, etc., ha sido siempre una aspiración del ser humano. Conseguir el conocimiento integral de sí mismo y del Universo, de su destino material y espiritual, es el verdadero objetivo de los estudios gnósticos. Sin embargo, es claro que no podemos acceder a ese conocimiento utilizando los medios intelectuales ordinarios o la simple creencia o teorización. Incuestionablemente, el conocimiento gnóstico escapa siempre a los normales análisis del racionalismo subjetivo.

El conocimiento gnóstico está relacionado con la INTIMIDAD INFINITA de cada uno de nosotros, con eso que aún no tenemos encarnado: con el MAESTRO INTERNO, con el SER. La auténtica Sabiduría pertenece al SER. El auto-conocimiento del SER, es un movimiento supraracional que depende de Él, que nada tiene que ver con el intelectualismo. Sólo la Conciencia puede conocer ESO que es LO REAL, ESO que es la VERDAD; sólo la Conciencia puede penetrar en el fondo legítimo del SER.

La Gnosis es, fundamentalmente, una actitud frente a la vida. A causa del “Ego”, nuestra posición suele ser equivocada. La Gnosis aspira a restituir, dentro de cada uno de nosotros, la capacidad para aprender a vivir consciente e inteligentemente.  Esto no es posible si no trabajamos sobre nosotros mismos, si algo no MUERE en nosotros. En toda auténtica transformación existe MUERTE y NACIMIENTO a la vez. Cada uno de nosotros, lleva en su interior una creación equivocada; es indispensable destruir LO FALSO para que surja en verdad una nueva creación. “Si el grano no muere, la planta no nace”; cuando la muerte del “Ego” es absoluta, eso que ha de NACER es también absoluto. Debemos, por tanto, destruir las causas de la ignorancia para que nazca en nosotros la Sabiduría auténtica.

El gnóstico sincero, anhela un cambio radical, total y definitivo; siente íntimamente, los secretos impulsos del SER; de allí su lucha y rechazo frente a los diversos “elementos inhumanos” que constituyen el “Ego”. La CONCIENCIA EGOICA (es decir la Conciencia embotellada en el Ego), se procesa dolorosamente en virtud de su propio condicionamiento. Esto significa que las diversas formas de conocimiento: Arte, Ciencia, Filosofía y Religión, se desvirtúan, se desfiguran al pasar por el aparato psíquico del “Animal Intelectual” equivocadamente llamado “Hombre”.

La Gnosis es Arte, Ciencia, Filosofía y Religión. Ciertamente, estas facetas se encuentran divorciadas por estos tiempos y eso es lamentable. Por ejemplo; en los antiguos tiempos, el arte era profundamente religioso, extraordinariamente científico y filosófico. Hoy, estos cuatro aspectos de la psiquis humana están desligados unos de otros y como consecuencia han provocado cierta involución.

Es fundamental que cada ser humano llegue a conocer la VERDAD, es decir, no solo la apariencia de cualquier fenómeno, sino también la Esencia de todo.

La Gnosis, señala a este respecto que mientras la Conciencia permanezca embotellada entre el “YO”, entre el “Mí mismo”, “mis propios conceptos”, “mis propias teorías”, etc., resulta imposible conocer directamente la cruda realidad de los fenómenos naturales, tal como ellos son en sí mismos.

Desgraciadamente, la mayoría de las personas quieren ver y descubrir, en todo fenómeno natural, sus propios prejuicios, preconceptos, opiniones y teorías; nadie sabe ser receptivo, nadie sabe ver lo nuevo con mente limpia y espontánea. Que los fenómenos le hablen al sabio, sería lo indicado; pero los sabios de estos tiempos no saben ver los fenómenos, sólo quieren ver en los mismos la confirmación de todos sus preconceptos. Cuando exclusivamente vemos en los fenómenos de la Naturaleza nuestros propios conceptos, no estamos viendo los fenómenos, sino los conceptos. Los fenómenos naturales, en modo alguno coinciden exactamente con los conceptos formulados por la mente.

Cuando intentamos inferir conceptos, al observar tal o cual fenómeno natural, dejamos de percibir la realidad del fenómeno y sólo vemos en el mismo, el reflejo de nuestras teorías y conceptos rancios, que en modo alguno tienen que ver con el hecho observado.

Distíngase, entre CONCEPTO y REALIDAD. Una cosa es el concepto y otra, muy diferente, la realidad de la vida, libre en su movimiento. Bueno es también saber por otra parte, que todas las leyes de la Naturaleza están dentro de nosotros mismos, y si en nuestro interior no las descubrimos, no las descubriremos en ninguna parte. Incuestionablemente, el ser humano está contenido dentro del Universo y el Universo está contenido dentro del ser humano.

LO REAL, es aquello que uno experimenta dentro de sí mismo; sólo la Conciencia puede experimentar la Realidad. El lenguaje de la Conciencia es simbólico, íntimo, profundamente significativo, y sólo las personas DESPIERTAS lo pueden comprender.

La Ciencia, el Arte, la Filosofía y la Religión, son formas de conocimiento. Sobre estas cuatro columnas se apoyan los estudiantes de la Gnosis para llegar a la Auto-Realización Íntima del Ser. Tanto la Ciencia y la Filosofía, como la Religión y el Arte, empiezan a servir al VERDADERO CONOCIMIENTO cuando nos conducen hacia lo ESENCIAL. Sólo cuando nos permiten verificar, conscientivamente, las PROPIEDADES INTERNAS de todo lo que es, de todo lo que ha sido, de todo lo que será…

Sin embargo, es necesario recordar que la separación de estas cuatro columnas del saber, de-muestran la parcialidad y la pobreza de cada una de ellas, cuestión que solamente ha ocurrido en nuestros tiempos modernos. Ciertamente, la Ciencia, el Arte, la Filosofía y la Religión, por estos tiempos se encuentran divorciados, y eso es lamentable. En los tiempos antiguos, como ya se mencionó, el Arte, era profundamente religioso, extraordinariamente científico y filosófico. Hoy, estos cuatro aspectos de la psiquis humana, están desligados unos de otros y como consecuencia o corolario han provocado cierta degradación. El Gnosticismo Universal diferencia precisamente entre el ARTE SUBJETIVO y el ARTE OBJETIVO. El Arte Objetivo reúne las características de la Ciencia, Filosofía y Religión; el Arte Subjetivo está desligado de los aspectos filosóficos, místicos y científicos.

De manera similar, una Religión auténtica, en sí misma, reúne el Arte, la Filosofía y la Ciencia, en tanto que una Ciencia que se precie de tal, comprende tanto a la Filosofía como a la Religión y al Arte. Una Religión que va contra la Ciencia y una Ciencia que va contra la Religión, son igualmente falsas. Es obvio que una Ciencia antirreligiosa cae en el materialismo dogmático y una Religión anticientífica se desenvuelve en los aspectos meramente exotéricos, externos, teniendo como base las especulaciones intelectivas de los Teólogos. La Ciencia sin Religión se convierte en Materialismo. La Religión sin Ciencia se convierte en Fanatismo.

“La experiencia gnóstica permite al devoto sincero, conocerse y Auto-Realizarse íntimamente. Entiéndase por AUTO-REALIZACIÓN el armonioso desarrollo de todas las infinitas posibilidades humanas. No se trata de datos intelectuales caprichosamente repartidos, ni de mera palabrería insubstancial de charla ambigua; todo lo que en estos párrafos estamos diciendo, tradúzcase como experiencia auténtica, vivida, real…”

“Te advierto, quién quiera que fueres, ¡Oh! tú que deseas sondear los arcanos de la Naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros. ¡Oh! hombre: conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los Dioses”.