width=300El amor es la ley de la vida. Amar es cumplir la Ley. Y cumplir la Ley significa paz eterna y felicidad perdurable. Este mundo ha surgido del amor. Existe en el amor. Se disuelve finalmente en el amor. El amor es la fuerza motivadora del universo. El amor es la vida. Es felicidad. Es calor. Es un cordón de oro que ata un corazón a otro y un alma a otra. El amor es constructivo y creativo. El amor ata y edifica. Es el principio de la regeneración. Es una verdadera sustancia que puede utilizarse con confianza. Es algo concreto y positivo. Quien aplica la ley del amor con precisión científica puede hacer maravillas. La ley del amor es una ciencia mucho más grande que cualquier ciencia moderna. La ley del amor prevalece entre los santos y los hombres de bien. Vivir es amar. Amar es vivir. Vives para aprender a amar. Amas para aprender a vivir en lo Eterno. Una vida sin fe, amor y devoción es una triste pérdida; es la verdadera muerte. No hay virtud más grande que el amor. No hay tesoro mayor que el amor. No hay conocimiento más grande que el amor. No hay Dharma mayor que el amor. No hay religión más grande que el amor. Pues el amor es la Verdad. El amor es Dios. Dios es la encarnación del amor. En cada pulgada de Su creación puede contemplarse verdaderamente Su amor.

El amor es el camino más inmediato hacia la Verdad o el Reino de Dios. Es el principio vital de la creación. Es la más elevada expresión del poder del alma. Constituye la suma total de todos los deberes religiosos. Es una varita mágica en manos del devoto, con la cual puede conquistar el mundo entero. El amor era también la fuerza motora tras Mira, Radha, Tukaram, Tulasidas, Gouranga, Jesús y los Sufís, intoxicados de Dios, Mansur y Shams Tabriez.

La pasión y el amor puro

El amor por el cuerpo o la piel es pasión. El amor por Dios es Prem, o devoción. Es el amor puro. Es el amor en virtud de sí mismo. Amar a alguien para obtener algún beneficio egoísta es un amor interesado que te ata a esta tierra. Amar a todos los seres con Naráiana Bhava, como manifestaciones del Señor, constituye un amor puro. Ése es el amor divino que conduce a la liberación. Un hombre ama a su esposa no por ella, sino en virtud de sí mismo. Es egoísta y espera obtener de ella placer sensual. Si la lepra o la viruela destruyesen su belleza, cesaría su amor hacia ella. Hay una pasión física en ese amor. Hay en él un profundo egoísmo. Es un amor interesado.

No puede haber, en un amor interesado, ninguna felicidad entre el amante y la amada. Si el esposo agoniza, la esposa coge los recibos del banco y huye silenciosamente a casa de su madre. Si el esposo pierde su trabajo durante un tiempo, la esposa le pone caras largas, le habla con dureza y no le sirve adecuadamente ni con ningún amor. Eso es amor egoísta. No hay en él un afecto verdadero que surja de lo más profundo del corazón. No hay en él elemento alguno de sacrificio. Por eso se producen siempre peleas, disputas e inquietud, o Asanti, en el hogar. Los maridos y sus esposas no están realmente unidos. Se hallan siempre en pie de guerra. Pero procuran seguir tirando de algún modo. Llevando una existencia triste y sórdida. Incluso las mujeres de mala reputación muestran durante algún tiempo abundante amor, sonrisa afable y palabras dulces hacia sus clientes mientras pueden sacarles algún dinero. ¿Se puede llamar a eso amor y verdadera felicidad? Decidme francamente, ¿no hay en ello malicia, diplomacia, sinuosidad e hipocresía? En todo amor terreno hay un vacío, una nota disonante, una duda oculta y una falta. Pero en verdad que el amor puro es rico, profundo, pleno e intachable. Es eterno, inmutable e infinito. La pasión egoísta busca su gratificación a través de los demás. Pero el amor puro y divino busca hacer feliz a la amada y encontrar la felicidad propia en la de ella. El amor es sacrificio. Amar es compartir y servir.

El servicio es el amor en expresión

El amor vibra en forma de servicio, caridad, generosidad y benevolencia. Daia es la benevolencia activa. Es la expresión positiva del amor. Ahimsa es la expresión negativa del amor. La bondad pasiva no es suficiente por sí sola. La bondad activa o positiva es esencial para el propio desarrollo espiritual. El aspirante debe permanecer siempre en acción. El espíritu de servicio debe estar siempre arraigado en el corazón. Ha de ser innato e inherente. No debe reducirse a una mera exhibición. Todo servicio es hueco si no hay en él amor, afecto, sinceridad y Bhava. Si sirves con Bhava y amor, Dios está detrás de ti. Sankara, Jesús, Buddha y Mahoma sirvieron. Yánaka y Samartha Ramdas sirvieron. Sirve, ama, da. Quien practica estas instrucciones puede atravesar los tiempos difíciles y los días malos iluminado por un rayo divino. Haz a los demás verdaderamente felices mientras te esfuerces por hacerte feliz a ti mismo. Pronuncia una palabra útil. Ofrece una sonrisa alegre. Realiza una acción amable. Sirve un poco. Seca las lágrimas de quien está afligido. Allana el sendero áspero de otro. Sentirás entonces una gran alegría.

El amor cósmico o Visua-Prema

Adora al pobre, al abatido y al oprimido. Ellos son tus dioses. Ellos son tus primeros dioses. Ama a todos. Cosecharás así más beneficio que haciendo un millar de Yañas o sacrificios, austeridades y Vratas u oficios religiosos. Considera la felicidad de tu prójimo corno la tuya propia, y considera el dolor de tu prójimo como el tuyo propio. El hombre es uno. Dios es uno. El amor es uno. La Ley es una. La realización es una. Todos nosotros somos los frutos de un solo árbol y las hojas de una misma rama. No hay nadie que sea extraño o forastero en este mundo. Todo el mundo es Dios en el proceso de la evolución. Identifícate con cuanto vive. Vive en paz con tu amigo y tu enemigo. Todos los hombres somos miembros de un mismo cuerpo. Toda la creación es la familia de Dios. Ama a toda la creación de Dios. Ama incluso a la hoja; ama a los animales; ama a los pájaros; ama a las plantas; ama a todo. Ése es el camino hacia el conocimiento que subyace en todos ellos. Yo sigo la religión del amor. Soy un verdadero cristiano, un verdadero musulmán, un verdadero hindú, un verdadero budista, un verdadero sikh y un verdadero parsi. La auténtica religión no consiste en los oficios religiosos, los baños y las peregrinaciones, sino en amar a todos. El amor cósmico abraza e incluye a todo. El amor puro no excluye a nadie de su cálido abrazo. Es lo suficientemente amplio como para incluir hasta el más humilde de nosotros, desde la diminuta hormiga hasta el poderoso elefante, desde el prisionero condenado hasta el poderoso emperador, desde el peor truhán hasta el más afamado santo sobre la superficie de la tierra. Es el odio lo que separa a un hombre del otro, a una nación de la otra, y a un país de otro. Es el orgullo y el egoísmo lo que divide a los hombres. El odio, el orgullo y el egoísmo son creaciones mentales. Son sólo producto de la ignorancia. No pueden permanecer ante el amor puro.

La necesidad del momento

El odio alimenta al odio. El amor engendra amor. El temor alimenta al temor. Ésta es una ley psicológica inmutable. Prevalecer sobre esta tierra y conquistar todas las fuerzas del mal es el derecho natural del amor, la expresión del poder divino. En el amor reside la salvación de todos los seres. El amor es la esperanza de este mundo oscuro y solitario. Este mundo necesita líderes llenos de simpatía, espíritu de cooperación, amor, sacrificio, compasión y tolerancia. En el cultivo de este amor cósmico yace el progreso espiritual individual, el bienestar de la comunidad y la paz del mundo entero. Ponte a trabajar cuanto antes y propaga este evangelio del amor cósmico por todo el mundo. Visita cada localidad, o Mohala, y cada casa. Haz Kirtan. Dirige oraciones en grupo. Propaga el mensaje del amor, la unidad, la buena voluntad, el servicio, el sacrificio, la cooperación y la simpatía. Deja que el mensaje espiritual de la unidad y la llamada divina hacia la unión, la amistad y la cooperación alcancen los corazones de todos y despierten el amor y la fraternidad en el seno de la humanidad. Deja que el mundo entero sea abrazado por el corazón del amor.

El amor, meta de la vida

Los santos, sabios y profetas del mundo han hablado del amor como el fin y el propósito o la meta de la vida. El Rasa-lila de Sri Krishna está lleno de Prem y de misterios divinos. El acto de despojarse de las vestiduras realizado por las Gopis representa la destrucción del egoísmo. Krishna predicó el amor por medio de su flauta. Buddha fue un océano de amor. Abandonó su cuerpo para saciar el hambre de un cachorro de tigre. El rey Sibi produjo de su propio pecho una cantidad de carne semejante a la de una paloma para satisfacer el apetito del halcón. ¡Qué alma tan noble! El Señor Rama vivió una vida de amor, mostrándolo hasta en la menor actividad. ¡Mis queridos hijos del Amor, inspiraos en sus enseñanzas! Caminad por el sendero del amor, comulgad con Dios y alcanzad la morada eterna del amor. Éste es vuestro deber más elevado. Habéis tomado este cuerpo para alcanzar el Amor, el cual constituye la única meta de la vida.    Vivid con amor. Respirad con amor. Cantad con amor. Comed con amor. Bebed con amor. Hablad con amor. Orad con amor. Meditad con amor. Pensad con amor. Moveos con amor. Morid con amor. Purificad vuestros pensamientos, palabras y acciones en el fuego del amor. Bañaos y sumergíos en el océano sagrado del amor. Probad la miel del amor y convertíos en encarnación del amor. Sentid que este cuerpo es un templo de Dios en movimiento. Sentid que todos los seres son imágenes de Dios. Sentid que este mundo está habitado internamente por el Señor. Sentid que el poder único de Dios actúa a través de todas las manos, que ve a través de todos los ojos, y que escucha a través de todos los oídos. Os convertiréis en seres distintos y disfrutaréis de la paz y la dicha más elevadas.

Extraído de “SENDA DIVINA” de Sri Suami Sivananda