La sociedad actual desprecia todo lo espiritual e intangible, la ciencia destruye la creencia y es por ello que muchos recuerdos del alma habitan en un trastero de alquiler en barrio Madrileño Carabanchel.

¿Porqué el recuerdo termina en un trastero?

Recuerdo a mi gran amigo Sergio, convencido de que el espíritu existe y nos acompaña incluso cuando el cuerpo desaparece.

Compartimos muchas conversaciones en su piso de Carabanchel, en las que en ocasiones nos interrumpía Lara, su hija de 6 años, a lo que su padre Sergio no parecía importar, ya que su carácter afable se iluminaba aún más bajo la presencia de su única hija.

Ni qué decir tiene que nuestra conversación aburría inmensamente a Lara, y enseguida buscaba mejores compañeros de juegos que amenizaran el tiempo que había de pasar dentro de casa.

Sin embargo, la vida nos pone a prueba, y las reacciones y pensamientos de cada uno manan de forma distinta ante la adversidad.

Los recuerdos de Lara, en un trastero de alquiler

La muerte de la fe y de una vivienda

El destino a veces es cruel, y ocurrió algo que ningún padre debería sufrir.

Lara enfermó gravemente, y su luz y alegría se fue apagando a lo largo de siete angustiosos meses, en los que en la casa de Sergio intentaron todo lo posible para evitar el fatal desenlace.

Hasta que llegó lo inevitable, y su hija se marchó de este mundo, llevándose con ella el ánimo de mi gran amigo.

Después de su funeral, visité a Sergio en su casa de manera regular, pero su carácter se tornó hosco y malhumorado. Su piso, que antes era su templo de tranquilidad y felicidad, parecía que removía su interior.

Su mente identificaba que las paredes y techos estaban impregnados de la tristeza por la muerte de su hija, y no pudo soportarlo.

Y los recuerdos terminaron en un trastero

Tras apenas un año, la tristeza rompió también su pareja y ambos decidieron alquilar la casa.

La habitación de Lara, que estaba intacta, terminó en su mayor parte en un trastero de alquiler en Carabanchel, ya que cualquier cosa que tocó su niña era sagrada.

Ahora, llora su pérdida entre las cuatro paredes en un pequeño templo dedicado a Lara.

Pero cuando el recuerdo sigue vivo, el alma continúa con nosotros. Es por ello que cada lágrima derramada no es mala, ya que significa que el recuerdo es fuerte y retiene su alma entre nosotros.