El contentamiento consiste en estar contentos con lo que tenemos, no en ser conformista o bien irresponsable, sino más bien en sostener un sentimiento sano de satisfacción, de sentirse a gusto con lo que se tiene y con lo que no se tiene. En sánscrito a esta regla se le llama santosha y Sivananda la considera la riqueza más grande y el mayor tesoro. Asimismo Salomón afirmaba que la mejor medicina es un ánimo jubiloso.

El contento es la naturaleza misma de la persona, el espíritu alegre deben cultivarlo todos y cada uno de los aspirantes a la autorrealización. Normalmente el nóstico ha de ser adecentado, limpio, aceptable, caballeroso, honrado, siempre y en todo momento cumplido, siempre y en toda circunstancia alegre, jamás colérico con absolutamente nadie ni contra absolutamente nadie.
En los hogares se debe cultivar la alegría, la dulzura y el amor; la neurastenia daña las flores de loto del Ánima. Sostenerse siempre y en toda circunstancia alegre y contento es una medicina potente y asequible.
¿De qué forma puede una psique apenada y apesadumbrada meditar en Dios?
Debemos distanciar todo sentimiento de depresión y tristeza estudiando, efectuando pranayama, caminando vivamente al aire libre, cantando, pensando en la cualidad opuesta, esto es, en el sentimiento de alegría.
Asimismo es conveniente en estos casos estar siempre y en todo momento ocupado, en tanto que este es el mejor antídoto para separar pensamientos mundanos. Ya la profesora H.P. Blavatski de esta manera lo señalaba con la frase: “Una psique ociosa es el taller del diablo”.
Uno de los fallos más frecuentes que nos impiden el desarrollo anímico son exactamente la auto-consideración y el auto-compadecimiento. Una persona impedida por tristes canciones no puede mudar su nivel de ser. Cuando uno se quiere demasiado a sí mismo, cuando se considera demasiado, cuando está repleto de auto-sentimentalismos, suspiros, congojas, tristezas, etcétera, no puede ir alén de lo que es.
Para crear un centro de gravedad consciente, debemos comenzar por desamparar las auto-consideraciones, el auto-sentimentalismo.
El humano común quiere la dicha, evita el dolor y remueve el cielo y la tierra para conseguir la dicha que quiere de los objetos sensoriales, y hete ahí que se enmaraña en las redes de maya. El placer sensual es ilusorio, el encantamiento continúa en la medida en que la persona no tiene el objeto deseado, mas en el instante mismo en que lo tiene, el encanto se desvanece. No hay un pellizco de dicha en los objetos. Generalmente hay intranquilidad mental, descontento y también inquietud.
La persona ignorante cree conseguir dicha del objeto, de la misma manera que el cánido que mordisquea un hueso seco imagina encontrar placer en la sangre que sale de él, cuando realmente la sangre procede de su paladar.
Podemos ir a donde deseemos en pos de la dicha, da igual, no hallaremos auténtico reposo, puesto que la psique nos acompaña a todas y cada una partes. La dicha procede solamente de la paz de la psique, mas esta procede, por su parte, de un estado mental en el que no hay deseos, ni ilusión, ni pensamiento sobre los objetos.
Precisamos desamparar todo placer sensorial si no queremos sufrir dolor. Todavía rodeado de objetos agradables o bien dolorosos que perturban el equilibrio de la psique, debemos continuar inmóviles como una roca. La auténtica dicha se manifiesta solo cuando la psique se concentra y los sentidos se abstraen de los objetos externos, de este modo se destrozan los deseos. Precisamos de un aislamiento sicológico realmente bien entendido, ahí hallaremos la paz durable y entonces va a dejar la psique de engañarnos.
De ahí que al Profesor Samael en una experiencia se le dijo:
La mayor dicha es tener a Dios adentro. Si bien un hombre habitara en el Nirvana o bien en otra zona de dichas infinitas, si no tiene a Dios adentro, no sería feliz, pero, si viviera en los mundos avernos o bien en la prisión más repulsiva de la tierra, teniendo a Dios adentro sería feliz.
Frecuentemente tendemos a fijarnos más en las contrariedades, faltas, en todo lo negativo, prestando poca atención a todo lo positivo, a todo cuanto tenemos, siendo esto una fuente de insatisfacción y de agobio. Esta forma de percibir nuestro planeta nos lleva a la protesta, el inconformismo, el egoísmo y el egocentrismo. De este modo nutrimos un sinnúmero de pensamientos negativos que impiden nuestro avance interior. Por contra, el contentamiento, el ánimo jubiloso, el agradecimiento nos ayuda a reducir el agobio, a estar más relajados, a enfocarnos en lo positivo, a sentirnos más a gusto y felices con lo que tenemos y cultivar de este modo una actitud positiva frente a la vida. Dar las gracias es enfocarnos en todo lo bueno que tenemos y sentir alegría por este motivo.
No olvidemos el popular refrán que afirma “Es de bien nacido ser agradecido”. Recordemos asimismo a Marco Tulio Cicerón y su famosa expresión: “Tal vez la gratitud no sea la virtud más esencial, mas sí es la madre de todas las otras.” La alegría sosiega y la gratitud es asimismo una elección. ¿Deseamos enfocarnos en lo positivo, en lo que nos agrada para de este modo gozarlo y atraer más de lo mismo, o bien escogemos quedarnos en la protesta, la auto-compadecimiento, el victimismo y continuar de esta forma atrayendo más negatividad a nuestras vidas?
Además de esto, adoptar una Actitud de Contentamiento y Gratitud en la vida nos aporta esenciales beneficios:
Produce emociones positivas que nos hacen sentir bien, más a gusto, relajados, optimistas y felices.
Estimar de manera consciente lo que tenemos es un primer paso indispensable para la autorrealización.
Hace que nuestro cuerpo produzca endorfinas. La ciencia ha probado que una actitud positiva ayuda a prosperar la sanación del cuerpo y la salud por lo general. Genera cambios ventajosos en nuestro cuerpo: se relajan las arterias coronarias, incrementando de esta forma el suministro de sangre al corazón; la respiración se vuelve más profunda, lo que eleva el nivel de oxígeno de los tejidos.
La energía del pensamiento es capaz de atraer y crear circunstancias similares. De esta forma, si nuestros pensamientos son negativos atraeremos y vamos a crear situaciones negativas, al paso que si son positivos, atraeremos y vamos a crear circunstancias positivas.
Da una inmediata sensación de bienestar. Las Investigaciones prueban que los sentimientos de contentamiento, ánimo jubiloso, gratitud asisten a las personas a hacer en frente de los inconvenientes rutinarios, singularmente al agobio.
Al expresar alegría sosiega, amor y franco agradecimiento, asimismo lo vamos a recibir y de forma multiplicada. Cuanto más se da, más se recibe.
Cuando estamos con un ánimo jubiloso y nos sentimos agradecidos, la ira y el temor desaparecen, pues es imposible sentir una emoción positiva como la gratitud y una emoción negativa como la ira o bien el miedo al tiempo.
Por estas y considerablemente más razones es preciso cultivar en nosotros la virtud del contentamiento y el agradecimiento. Estas fantásticas y poderosas herramientas nos van a ayudar además de esto a ser más felices.
Podemos concluir el año con la alegría del agradecimiento, expresando gratitud por todo lo bueno que nos ha traído este año que pronto se termina. Recibamos asimismo con alegría y agradecimiento el año que pronto empieza con el propósito de enfocarnos en todo lo bueno que tenemos y sentir alegría por esta razón, de desamparar las protestas, auto-consideraciones, auto-sentimentalismos de nuestra vida, de dejarnos ser felices con independencia de nuestras circunstancias.
¡Feliz año dos mil dieciocho!

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